Cambiando el contenido de la mochila

Nuestra mochila en los viajes empezó como la de tod@s, llenísima de cosas!!! Ahora, hahaha, suele volver vacía de cosas y llenísima de experiencias.

Al principio, pues hacíamos como todo el mundo, llenábamos la mochila con cosas de «por si acaso». Bueno, en realidad, al principio viajábamos con la casa a cuestas!!! 😀 –  en nuestra furgoneta VolksWagen auto-equipada (DIY).

Pero cuando empezamos a hacer viajes más largos… pues llevábamos buenos mochilotes, hasta que nos dimos cuenta de que…

  1. Allá donde íbamos normalmente la gente tenía, en general, EN TODA SU VIDA, menos cosas de las que llevábamos nosotr@s en la mochila. Es decir, igual llevábamos 6 mudas cuando esas personas si tenían 2 ya era mucha suerte! Lo que a mi me lleva a… si ellos no necesitan… ¿porque yo si? Hasta que te das cuenta de que no, que como ell@s, tú tampoco necesitas.
  2. Con mochilas pequeñas no tienes que facturar maletas en el aeropuerto, con lo que no tienes que esperar a que salgan al llegar al lugar y además no corres el riesgo de que se extravíen (que sería una putada más que nada por la pérdida de tiempo).
  3. Puedes moverte mucho más ligero, meterte en transportes públicos pequeños, estrechos y atiborrados de gente sin molestar «demasiado», porque en los Jimnys filipinos es imposible no empujarse y rozarse para entrar y salir 😀
  4. Además, no te cobran extra por mochila, que si es grande, en muchos autobuses te obligan a meterla en la baca y en algunos lugares te cobran por ello (además del riesgo de mojarse, perderse, etc… )

Llegó entonces el viaje a Vietnam con una mochila de 25 litros. Fué la primera prueba y … un poco justo y con anécdotas divertidas hasta conseguir un cortauñas (ahora miro de llevarlo siempre pues lo dejan subir a cabina en los aviones). Pero fué genial viajar ligerísimo de equipaje.

Ahora… petamos la mochila a la hora de salir (lo justo para no pasarnos del peso de cabina), pero vamos dejando la ropa después de su uso. Alguna es para tirar, otra quizá pueda aprovecharla alguna persona que lo necesite más que nosotr@s. Y así, poco a poco, vamos sacando cosas de la mochila para que quepan el máximo de experiencias posibles.

Si viajas fuera de «occidente» y en algún momento te falta algo siempre podrás comprarlo allí donde estés, que además posiblemente sea muchísimo más barato que en tu ciudad de origen.

Así que esta es nuestra recomendación:

Viaja con lo justo y cambia cosas por experiencias,

sentirás que vuelves con un mundo en la mochila.

 

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